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Gargantas de Fabana

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Itinerario
La Tejería - Ermita de Fabana - Huertos de Fabana - Gargantas de Fabana - Huertos de Fabana - Ermita de Fabana - La Tejería
Municipio
Loporzano
Ficha técnica
Horario
3:35 h.  
Desnivel de subida
180 m.  
Desnivel de bajada
380 m.  
Distancia horizontal
5,1 Km.  
Descripción

Salimos de la Tejería (0) tomando el sendero que sale a la derecha, dirección indicada por una señal del Parque Natural hacia Ermita de Fabana y/o Collado de Petrenales. La senda discurre entre un pinar de repoblación orientado al sureste en el que podemos encontrar algunos ejemplares de especies características mediterráneas como la encina (Querqus ilex), el roble (Querqus faginea) o el enebro (Juniperus communis). Éste se hace mucho más húmedo conforme avanzamos a la cara norte de la ladera, encontrando un tupido tapizado vegetal, compuesto, entre otras especies, de hierba de hígado o Triloba hepática (Hepática nobilis) y fresa silvestre (Fragaria vesca).
Un poco más adelante se cruza un barranco, junto al sendero que baja del Llano de la Carrasca (20), desde ahí empezamos a subir entre bloques de areniscas para salir de nuevo a una zona del bosque más mediterránea con gran presencia de aromáticas, que habrá de conducirnos en pocos minutos hasta la Ermita (30).
En la Ermita de Fabana nos aguarda la sombra de una formidable carrasca y la de la vida que se fue, de la que ya sólo quedan algunos árboles frutícolas, nogales (Juglans regia) y manzanos (Malus domestica), una balsa de agua y el edificio ruinoso de este eremitorio, cuyas torre y nave datan del S. XII, a la que posteriormente se adosó una vivienda con horno. Para continuar hacia las Gargantas (30), seguimos por el camino evidente que entre endrinos (Prunus espinosa) baja para introducirse de nuevo en el bosque que, ahora sin separarse del río Calcón, se torna mucho más húmedo y frondoso, donde nos saluda algún ave, como el mirlo (Turdus merula), y encontramos algunos ejemplares de tejo (Taxus baccata), especie que contiene un potente alcaloide, la taxina, tóxico capaz de matar pero también de curar.
Enseguida nos encontramos en un llano conocido como Huertos de Fabana (40), por donde cruza el cauce del río, lugar desde podemos seguir varios caminos. Aquí tomaremos la dirección de la izquierda siguiendo la flecha que indica Collado de Petrenales.
Cuando llevamos un tiempo andando por el camino, éste, se transforma en senda (50) y empieza a verse al fondo del bosque la entrada a las Gargantas labrada en la pared caliza. Desde aquí, con el río siempre a la derecha, empezamos a ascender por la senda hasta el acceso al congosto, que alcanzamos en pocos minutos (50).
En la entrada a las Gargantas (50), el sonido envolvente y la transparencia de las aguas, son la carta de presentación de este paraje que aguarda, entre farallones calizos horadados por el río, una gran diversidad y singularidad de especies.
Al avanzar por el cañón se sigue el curso del Calcón, que en ocasiones se vadea y otras es inevitable meter los pies en el agua. Pequeños saltos de agua y pequeñas badinas se suceden en un trazado de gran belleza.
En las paredes rocosas podemos observar plantas que luchan por hacerse un hueco en ese medio, como la corona de rey (Saxifraga longifolia), con la característica disposición de sus blanquecinas hojas en forma de roseta, cubiertas éstas con el carbonato cálcico que la planta es capaz de disolver de la roca, o la Oreja de Oso (Ramonda myconi), endemismo pirenaico de origen tropical que llegó en la era terciaria, que con la vuelta al clima más frío se refugió en este tipo de fisuras calizas más sombrías.
Algunos tramos discurren por fuera del río, donde podemos encontrar algunos bloques de toba calcárea, popularmente conocida como piedra tosca, formada por precipitados cálcicos que el agua deposita sobre la vegetación que al desaparecer, acaba por dejar hueco en el depósito, dando lugar a un material muy poroso utilizado por la arquitectura popular por su fácil modelado y liviandad.
Por los diferentes tramos se avanza hasta un momento en que la garganta se abre a una zona más amplia y vuelve de nuevo a cerrarse al curso del río (80), desde aquí puede accederse al Collado de Petrenales, uno de los puntos de ascensión al Fragineto (1734 m.) y al Tozal de Guara (2011 m.), así como acceso tradicional al valle de Nocito.
Desde este punto se retorna al punto de inicio de la ruta (180) deshaciendo el camino andado.

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